Creo que todo empezó con una corazonada. Una nunca termina de confiar en su intuición hasta que ya es demasiado tarde para decir “lo vi venir”. Pero la calle habla y la pasarela también, a veces en el mismo idioma, e incluso a la vez. El horterismo está de moda.
Que había indicios, vale, puede que sí. El resurgir de las marcas deportivas,la moda athleisure arrasando en la calle y en la alfombra roja, el todo vale si lo mezclas con unas sneakers, la nostalgia por los 90, las adolescentes con aires de rappers-trappers-polígonoreggeatoneras…
El lowxury viene pisando fuerte, es un hecho. Y se expande hasta horizontes insospechados. Puedo jurar y juro haber visto a chonis con aros más grandes que mi cabeza y, tras sus andares de perdonavidas, una estela de algo parecido a la elegancia. El lujo ordinario gana puntos si le sumas una actitud desafiante, la fantasía está en el gusto por el descaro y lo barriobajero.
No sé, tal vez se nos está yendo la pinza o tal vez esto tenía que ocurrir. Al fin y al cabo, estamos derrumbando fronteras ¿no? Y ojalá, con ellas, muchas otras tonterías.
2018 – Terrassa
Photo: Josep Vila Capdevila (@aparentment)
Art & Styling: Helena Valls (@helenavallss)
Nonna Vallhonrat Ballbè (@nonnavallhonrat)
Acting: Mariona Corominas (@mariona_corominas)
Marta Font (@unrivaled.96)




















